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CONCLUSIONES V ENCUENTRO DE ALUMNOS DE COLEGIOS CATÓLICOS

Santiago de Chile, 8 y 9 de Septiembre de 2005

“QUÉDATE CON NOSOTROS”.....Este año el Señor nos ha bendecido en forma muy especial: A través del Papa Juan Pablo II , nos dejó como regalo el año de la Eucaristía , tiempo precioso para penetrar en este misterio de Amor y Entrega , para sentir la presencia viva y real de Jesucristo en nuestra vidas; el segundo gran regalo es la canonización de nuestro querido Padre Hurtado, un verdadero Padre y testigo de Jesús para la Iglesia Chilena, “fuego que enciende otros fuegos” y que hoy quiere encender el corazón de miles de jóvenes que están dispuestos a jugársela por Jesús.

Estos han sido los signos que han acompañado nuestra reflexión y que darán inspiración a nuestro compromiso.

“QUÉDATE EN MI REALIDAD ACTUAL”

La realidad juvenil actual es diversa y compleja , por un lado tenemos grupos que buscan dar a sus vidas sentido y trascendencia, tiene profundos anhelos de justicia y solidaridad , quieren una sociedad más humana , pero también hay otros jóvenes que viven en una espiral de pobreza y marginación que desembocan inevitablemente en la delincuencia y las drogas.
Hoy nuestra sociedad da muestra de una profunda deshumanización , la competencia y la superficialidad, la indiferencia y el individualismo, la falta de compromiso , la publicidad que lo invade todo, una juventud a la deriva, jóvenes decepcionados de la vida, la desintegración de la familia, son los signos que más se evidencian hoy.
Frente a esta realidad los jóvenes queremos pedir, como los discípulos de Emaús, “quédate en nuestra realidad Señor,” para que podamos transformarla desde tu mirada de amor y compasión por el otro, para volvernos seguros ,sensibles , valientes , claros en nuestras opciones y, por sobretodo con la certeza que tú caminas a nuestro lado.

“QUÉDATE EN MI PÉRDIDA Y EN MI DOLOR”

Jesús, queremos poner en tus manos nuestras pérdidas y nuestro dolor ¡Cuánto nos cuesta asumirlos!

Asumir la violencia y la incomunicación en nuestra familia.
Las separaciones, los conflictos y las peleas.
Las enfermedades, pérdidas y muerte de nuestros seres queridos.
La vida sin sentido, el buscar y no encontrar un horizonte de luz para nuestras vidas, que nos lleva a la angustia, la depresión y el suicidio.
El no tener tiempo para el otro, vivir siempre apurado y para cumplir, sintiendo que lo más importante pasa por nuestro lado.
La falta de afectos y cariños profundos y verdaderos.
La traición y la falta de lealtad en la familia y también con los amigos.

Con todo esto, Jesús, la experiencia de tu amor, expresada en las personas que nos rodean, familia, amigos, comunidad, oración, comunión, nos ha permitido cargar nuestra cruz “ como una bella escultura” no como una pesada piedra.

Al mirarte en la cruz, nuestras cruces cobran un nuevo sentido y con la humildad que nos da reconocer nuestra pequeñez y fragilidad, te pedimos confiados poder hacer nuestra la frase que tantos nos impactó: “Dejar a Dios ser Dios”

QUÉDATE EN MI SILENCIO PARA ESCUCHAR TU PALABRA.

Sabemos, Señor, que nos llamas a un encuentro profundo, sabemos que Tú quieres hablar a nuestro corazón, pero muchos son los bullicios que encontramos dentro y fuera de nosotros mismos que no nos permiten escuchar tu voz:

El activismo, el vivir acelerados.
La premura del deber, la inmediatez, la necesidad de que todo sea instantáneo.
La negación personal a asumir el silencio, por temor o vergüenza.
El entorno, la música, la tele, la radio.
El cansancio de una vida agitada.
El poco respeto al silencio de otros.
El relativismo que nos separa de la verdad personal y comunitaria.
A pesar del bullicio de nuestras vidas, de nuestro silencio inauténtico, de no tener disposición para callar y reflexionar, Señor, te queremos pedir que nos enseñes a “elevar nuestra alma hacia Ti”, para que en el silencio de nuestro corazón escuchemos tu palabra que nos llene de paz y de gracia para ser coherentes en nuestra vocación de jóvenes católicos.

Sabemos que Dios siempre nos espera. En la oración descubrimos el paso de Dios en el día, en las personas, en el trabajo y en la vida.

QUÉDATE EN NUESTRA FE

“Sin Fe no podemos vivir” ¡Qué gran verdad! Una Fe que anime nuestra esperanza y se traduzca en confianza en las personas y también en Dios, para que seamos capaces de caminar sobre las aguas de la historia y cuando sintamos que nos estamos hundiendo y que los problemas nos ahogan, podamos tomarnos fuertemente de tu mano.

Señor, no queremos que los problemas de nuestra sociedad o la preocupaciones personales nos impidan ver que Tú caminas a nuestro lado , por eso queremos expresar lo que creemos:

Creo en un Dios amoroso, en Jesús resucitado y presente encarnado en nuestra historia
Creo que Dios es experiencia de vida y Alegría
Creo en la posibilidad de crear un mundo mejor.
Creo en la libertad que me ayuda a elevar el vuelo
Creo en la amistad fiel con Jesús y mis hermanos
Creo que la fe y la confianza en Dios son la base de nuestro actuar.

QUÉDATE CON NOSOTROS, SEÑOR.

Señor, sabemos que cuentas con nosotros, con nuestros sueños e ideales con los anhelos profundos que anidan en lo más íntimo de nuestro corazón, Quédate con nosotros, Señor, enséñanos a crecer, ayúdanos a amar y anímanos a servir.

En tu altar, Señor, queremos dejar nuestras miserias y debilidades, nuestros egoísmos, nuestros cansancios y mezquindades, para que al recibir tu cuerpo y tu sangre, recibamos tu fuerza transformadora de la vida.

QUÉDATE EN MI VIDA

Señor, buscamos ser coherentes, que el recibirte como alimento nos transforme en constructores de la paz en acciones bien concretas. Que el dolor, el hambre, la pobreza, la soledad de nuestros hermanos, sean un grito que nos estremezca y nos impulse a trabajar por superar las situaciones de injusticia y desigualdad que vemos en nuestro país.

Señor, que sepamos cultivar en nosotros y en nuestra familia la paz que Tú nos das, para así erradicar de nuestras vidas y ambientes la agresividad, la impulsividad, la discriminación y la violencia en todas sus expresiones.

QUÉDATE EN MI PROYECTO DE VIDA

Señor, queremos ser jóvenes que marcan la diferencia, trabajar por la igualdad y la justicia en nuestro país, fortalecer la familia, mirar con esperanza el futuro, para ser anunciadores de tu Evangelio en nuestra sociedad y en el mundo de hoy, queremos que nuestros pasos dejen huella en la historia y sintamos la urgencia de construir el Reino en este tercer milenio.

Después de dos días de encuentro, al igual que los peregrinos de Emaús, queremos pedirte:

“QUÉDATE CON NOSOTROS, SEÑOR”.