CONCLUSIONES IV ENCUENTRO DE ALUMNOS DE COLEGIOS CATÓLICOS
Santiago de Chile, 9 y 10 de septiembre de 2004
“Felices los jóvenes que evangelizan la ciudad”... En el marco de este gran desafío de la Iglesia a los jóvenes para evangelizar la ciudad, haciendo presente los valores perennes del evangelio en la sociedad de hoy, hemos participado en este IV Encuentro de alumnos de Colegios Católicos en el que nos hemos reunido más de 1600 jóvenes provenientes de diferentes colegios de Santiago y de otras regiones del país.
Comenzamos escuchando las palabras de Jesús, que como eterna novedad resuenan en el Evangelio y que hoy también hacen eco en el corazón de todos los convocados: “Vengan a mí”, nos repite el Maestro, invitándonos a anunciar el evangelio de la vida, porque hemos dicho sí a Jesús y hemos entendido que la vida sólo tiene sentido desde Él , desde Jesús.
“Dichosos los que trabajan por la paz y la no violencia”. Creemos en la promesa de dicha y felicidad propuestas por el Maestro, que tiene palabras de Verdad y de Vida. Aunque reconocemos que la violencia, la intolerancia, la discriminación y los deseos de venganza anidan en nosotros, no es menos cierto que desde lo profundo de nuestro ser surge el fuerte llamado a la paz, a la no violencia, al amor.
Jesús que proclama y da la paz, consideró como una de las tareas más importantes de sus discípulos el llevar la paz a un mundo que no la tiene. El Señor es la paz.
Desde la experiencia del trabajo y la reflexión grupal nos brota este Decálogo de la paz, como expresión de los más nobles anhelos que subsisten en el corazón de los queremos involucrarnos y trabajar por la paz. Nuestro Decálogo dice así:
- Cultivar la paz desde nosotros mismos.
- Romper el círculo de la indiferencia.
- Ponerse en el lugar del otro.
- Dialogar para construir desde los conflictos y utilizar el poder para servir.
- Cultivar gestos de acogida, comprensión y empatía.
- Dar nuestro tiempo y nuestro trabajo para construir la paz.
- Valorar y asumir la diversidad.
- Cultivar la vida interior: reflexión, meditación, silencio, oración.
- Comprometerse con la justicia, igualdad y verdad.
- Trabajar a favor de los que sufren y contra todo tipo de violencia.
“Dichosos los que luchan contra el materialismo” ... El mundo en que vivimos nos lleva, a consumir irreflexivamente: moda, créditos, liquidaciones, necesidades superfluas, logros inconclusos, alegrías momentáneas, egoísmo, competencia, individualismo, estereotipos.
Sentimos que tenemos el poder para optar por lo diferente. Queremos consumir amor, autenticidad, valentía, coraje, humildad, equidad, felicidad, en fin, a Dios.
Queremos que Jesús nos ayude para aprender a discernir frente al consumo, para no dejarnos llevar por criterios y deseos egoístas, de manera que los bienes materiales sean un medio y no un fin, para acceder a una mejor calidad de vida, donde todos tengan lo necesario parea crecer y desarrollarse en condiciones dignas.
“Dichosos los que son sal y luz del mundo”... El Padre Felipe Berríos nos invita a ser sal y luz del mundo desde nuestra condición de jóvenes, nos dice que somos capaces de reparar el mundo, que tomemos nuestra vida en nuestras manos, aún cayendo en el fracaso, ya que el único fracaso es aquel que nunca se arriesgó. Queremos hacer nuestro este tiempo. Señor cuenta con nosotros, estamos dispuestos a jugarnos de la siguiente manera:
- Siendo incondicionales en la familia.
- Inspiración para las generaciones futuras.
- Alegres en lo cotidiano.
- Estar ahí cuando nos necesiten.
- Aprendiendo a ser felices construyendo esa felicidad.
- Asumiendo nuestra responsabilidad cívica.
- Aportando con nuestros talentos.
- Compartiendo nuestra experiencia de Dios.
- Construyendo un proyecto de vida cimentado en roca firme, teniendo como base las bienaventuranzas.
“Dichosos los que luchan por la justicia y la tolerancia”... La reflexión de hoy nos invita a centrar nuestra atención en estos valores tan necesarios y básicos para una convivencia armoniosa.
La justicia nos lleva más allá de dar a cada uno lo que le corresponde y nos remite a otra realidad más honda: la Misericordia como plenitud de la justicia.
La tolerancia nos hace ver más allá del reconocimiento y aceptación de la diversidad, llevándonos a la plenitud de la comunión.
Sabemos que Tú, Jesús, nos invitas a vivir la justicia y la tolerancia total, llamándonos a amar incluso al enemigo, nos jugaremos por esta opción, tan radical, ya que te creemos cuando nos dices que nos liberará y nos ayudará a derribar fronteras.
Por eso queremos:
- Aprender a perdonar de corazón, aceptando que tenemos limitaciones.
- Dar oportunidad al otro y aceptarlo como es , ponerme en su lugar.
- Compartir opiniones, valorando el aporte del otro.
- Reaccionando cristianamente frente a las injusticias.
- Viviendo la justicia viendo en el prójimo a Cristo y tratándolo como si fuera Él.
- Te pedimos la gracia, Señor, para aprender a vivir y construir juntos una cultura de comunión.
“Dichosos los que optan por la solidaridad”... El Padre Renato Poblete nos motivó a “no decir, sino a hacer”. Nos interpeló a ser austeros, a sacrificarnos para que un pobre tenga pan y esto es el sentido de la solidaridad.
Afirmó: “uno puede ser enormemente feliz, dando”. Con sus palabras nos animó: “mientras más graves los problemas, más entusiastas debemos” o “los tiempos están malos, seamos mejores y los tiempos serán mejores, palabras de San Agustín.
No dudamos en creer que el Padre Hurtado es la concreción del mensaje de Cristo en medio de nosotros.
Por eso queremos vivir la solidaridad:
- Creando puentes que vinculen a los que tienen más con los que tienen menos.
- Valorando el sacrificio y desprendimiento en la entrega, dar lo que nos cuesta.
- Dignificando a los que están caídos.
- Preparándonos seria y conscientemente en los estudios, para así optar eficientemente en la construcción de una sociedad más humana.
- Acercándonos a la realidad de los pobres, para descubrir sus rostros, sus nombres, es decir, compartir la vida.
“Dichosos los que optan por servir”... A través del tiempo nos llega interpelante la voz fuerte de la Beata Teresa de Calcuta, una mujer de apariencia débil y frágil, que se entregó por entero, hasta el último aliento de vida, a la causa de los más postergados de la sociedad, que nos dice: “Por eso, a todos los invito de corazón, a todos sin excluir a nadie: ricos, jóvenes , adultos a que pongan sus manos al servicio d e Cristo en los pobres...”
Servimos :
- Cuando respondemos a nuestra vocación y dejamos al Señor actuar.
- Cuando hacemos las cosas bien “día a día”
- Cuando damos de nuestro tiempo.
- Cuando ponemos atención al otro, lo acogemos y escuchamos.
- Cuando dignificamos nuestra vida y la de los demás.
- Cuando somos testigos de Cristo en el mundo.
- Cuando descubrimos la gratuidad.
- Cuando entregamos nuestra vida al otro y nos ofrecemos.
- Cuando tomamos conciencia que el prójimo, Jesús está ahí.
- Cuando servimos con alegría y una sonrisa en el rostro.
- Cuando servimos a la vida la cuidamos y la amamos.
“Dichosos los que optan por la familia”... “Creer de verdad en la familia, en el valor de un amor comprometido y jugado hasta las últimas consecuencias es atreverse a ir contra la corriente”. Con estas palabras el Padre Galo Fernández, nos invita a todos los jóvenes a asumir este desafío, a ser valientes y a proyectar nuestras vidas para construir una familia, sin temer el compromiso, viendo en esta experiencia “la oportunidad de aprender a querer, de conocer el misterio maravillosos del otro y de educarnos para la fidelidad y el amor”.
Nos despedimos con la confianza que desde ahora nos comprometemos a vivir en la fe de Cristo llenos de esperanza , de hacer nuevas todas las cosas, ser una luz grande llena de vida y d e proyectos que se cumplan.
NO SÓLO A EVANGELIZAR LA CIUDAD, SINO EL PAÍS E INCLUSO EL MUNDO.