El divorcio:
Inmenso desafío para nuestra Iglesia
Como un enorme desafío para la acción pastoral de la Iglesia Católica calificó el Cardenal Arzobispo de Santiago, Monseñor Francisco Javier Errázuriz, Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile, la aprobación en el Parlamento de la Ley de Matrimonio Civil que incluye el divorcio vincular.
En una conversación con periodistas que sostuvo el jueves 11 de marzo, el Cardenal Errázuriz afirmó que, aunque el texto aprobado no era de ninguna manera lo que la Iglesia Católica esperaba para Chile, “no hay mal que por bien no venga”. “La ley dijo el Cardenal Errázuriz, no es conocida como la Ley de Matrimonio Civil. Se le conoce mucho como la Ley de divorcio, porque probablemente es el cambio más importante que introduce en nuestra legislación. Todos saben que nosotros, los obispos de la Iglesia Católica, en distintas oportunidades, hemos dicho que el divorcio trae grandes problemas. No hemos cambiado nuestra opinión (+) Había otras soluciones posibles para los casos de ruptura. Se optó por esta, y nosotros como Iglesia siempre hemos tenido gran respeto por los distintos poderes del Estado.
“Constituye naturalmente un inmenso desafío, porque la familia no sufre solamente por una ley, y en nuestro país son muchas las mamás que están solas en el hogar, que no tienen a sus maridos, son muchos los hijos sin padre, muchas las situaciones de inestabilidad, tanta gente convive, no se casa. Yo creo que a esa realidad tenemos que responder.
“Tenemos que responder nosotros a la esperanza de tantos novios que quieren contraer un matrimonio estable, tener un hogar que sea santuario de la vida, de confianza, de paz, donde puedan ayudar a los hijos. Tenemos que ayudar en tantos otros campos de la legislación. Por ejemplo, disminuir las horas de la jornada laboral para que los padres puedan estar con sus hijos en los hogares, una preocupación por una mayor justicia social en cuanto a los ingresos, que son muy bajos, y así es tan difícil tener una vida digna.
”También yo creo que una gran preocupación es respecto a la educación. Se habla en nuestro país de los objetivos transversales de la educación. Uno de ellos es formar jóvenes que sean capaces de contraer vínculos para toda la vida, que sean capaces de ser leales, de respetar a la mujer, de mantener la palabra empeñada. Es poco lo que se hace en esta línea como un objetivo transversal de la educación.
Y a nosotros, como Iglesia, nos corresponde ayudar a todos los miembros de la comunidad eclesial para que vivan conforme al amor de Cristo, el amor que sabe perdonar, que sabe avanzar en el servicio, que se preocupa por la felicidad del otro, que se da hasta el extremo. Yo creo que ese alimento es el que necesitan muchos esposos y muchos hijos para la estabilidad de sus hogares. Como digo, va a ser un gran desafío. No hay mal que por bien no venga”.
Otros aspectos
Por otra parte, el Cardenal Errázuriz destacó aspectos positivos que contiene la Ley de Matrimonio Civil. “Había que renovar la ley anterior dijo-, y de hecho muchas otras legislaciones ya habían dado pasos importantes para responder las necesidades de la sociedad. La nuestra estaba atrasada, tenía que establecer con mucha más claridad cuáles son las condiciones para que un matrimonio sea válido, y de qué manera si esas condiciones no se cumplen ese matrimonio tiene que ser declarado invalido. Tenía también que ayudar a que en las situaciones de mucho conflicto que van a la ruptura, que existiera la mediación. Tenía que proteger también al cónyuge más débil, como también a los niños mediante compensaciones económicas. También tenía que tomar en cuenta que Chile necesita tribunales de la familia. Yo creo que son muchos los puntos en los cuales se ha acercado más a responder a nuestra sociedad. También una cosa importante -que la tienen distintas legislaciones más modernas que la nuestra era- el reconocimiento del matrimonio religioso, vale decir que los novios pudieran contraer el matrimonio conforme a su conciencia, conforme a su libertad de religión, y que ese matrimonio pudiera ser inscrito en el oficial de Registro Civil. Son muchas las legislaciones que lo tienen, la nuestra estaba atrasada, yo creo que dio un paso importante en esa línea”.
El matrimonio para siempre, un bien para Chile
El Comité Permanente de la Conferencia Episcopal reiteró su convicción de que el divorcio vincular, sobre todo el divorcio unilateral por abandono, lejos de fortalecer a la familia, termina perjudicando a sus miembros más débiles. A continuación publicamos el texto completo de dicha declaración:
1. El Congreso Nacional ha aprobado recientemente la nueva Ley de Matrimonio Civil. Junto con contener avances en variadas materias, la ley incluye el divorcio vincular. Urge ahora la aprobación de la Ley de Tribunales de la Familia.
2. Desde que se inició el debate político y legislativo, como Obispos de la Iglesia Católica hemos propuesto al país la enseñanza del Señor Jesús a favor del matrimonio indisoluble. Con el Santo Padre hemos reiterado “No os dejéis invadir por el contagioso cáncer del divorcio que destroza la familia, esteriliza el amor y destruye la acción educativa de los padres cristianos. ‘No separéis lo que Dios ha unido’(Mt. 19,6)» (Juan Pablo II a las familias de Chile.)
3. Era necesaria una nueva ley de matrimonio civil para mejorar la legislación anterior y para aliviar y ayudar a los hermanos y hermanas cuyos matrimonios se han quebrado, y que necesitan nuestra acogida y compañía. Pero a la luz del conocimiento que la fe, la razón y la experiencia nos entregan, tenemos la firme convicción de que el divorcio vincular sobre todo, el divorcio unilateral, por abandono lejos de fortalecer a la familia, termina perjudicando habitualmente a sus miembros más débiles, particularmente a las mujeres y los hijos. Erosiona la estructura familiar quien olvida que “el bien de la indisolubilidad es el bien del matrimonio mismo” (Juan Pablo II, 28 de enero de 2002, n.4)
4. Conscientes del bien que representa para la sociedad entera - para las familias, y especialmente para los niños, los jóvenes y las mujeres - el matrimonio para toda la vida, más que nunca pondremos todo nuestro empeño pastoral en fortalecer los fundamentos de los matrimonios chilenos, para que cada familia sea un verdadero santuario de la vida, de la confianza y de la paz.
5. Es nuestra intención entregar más adelante una palabra de esperanza sobre el evangelio de la familia, que nos ayude a responder a los desafíos que plantea esta ley. Llamamos desde ya a todos los católicos a colaborar en las acciones de pastoral familiar que daremos a conocer.
6. A los esposos el artículo 20 les reconocerá su alianza conyugal fundada en el sacramento del matrimonio. Entre ellos y ante Dios asumirán un único compromiso, el de amarse como Cristo nos amó, permaneciendo unidos para siempre en el amor, tanto en las horas alegres como en las más tristes, junto a sus hijos y junto a Dios. Tendrán que inscribirlo y ratificarlo ante el Oficial del Registro Civil.
7. Nuestro compromiso permanente será alentar e inspirar a los jóvenes de edad y de espíritu a realizar su sueño de entrega y fidelidad. Su alianza puede tener el vigor que ellos desean y que la ley no quiere ni puede arrebatarles. El matrimonio para toda la vida de innumerables jóvenes y adultos seguirá siendo un bien para Chile.
8. A quienes lucharon por ser coherentes con su fe y con la definición de matrimonio que siempre ha caracterizado a nuestro pueblo, va nuestra palabra de aprecio y gratitud. Creemos que, después de una larga y dolorosa experiencia, se añorará volver a hacer efectiva esa realidad que Andrés Bello describió y estableció en nuestro Código Civil: “El matrimonio es un contrato solemne por el cual un hombre y una mujer se unen actual e indisolublemente, y por toda la vida, con el fin de vivir juntos, de procrear y de auxiliarse mutuamente”.
9. Recurramos con confianza a la Familia de Nazareth, que vivió con alegría su vocación al amor y compartió el proyecto de vida más hermoso de la historia. Encomendemos al Espíritu Santo las esperanzas de tantos jóvenes que quieren ser fieles a la vocación de formar una familia que sea una verdadera casa y escuela de comunión.
Santiago, 17 de Marzo de 2004
COMITÉ PERMANENTE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE CHILE
+Francisco Javier Errázuriz Ossa
Cardenal Arzobispo de Santiago
Presidente
+Gonzalo Duarte García de Cortázar
Obispo de Valparaíso
Vicepresidente
+Manuel Donoso Donoso
Arzobispo de La Serena
+Alejandro Goic Karmelic
Obispo Coadjutor de Rancagua
+Manuel Camilo Vial Risopatrón
Obispo de Temuco
Secretario General